El Flúor en los dientes de los niños,¿Es bueno o malo?

El Flúor en los dientes de los niños,¿Es bueno o malo?

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Dra. Yadira Fimbres

dra.yadirafimbres@hotmail.com

El flúor es una sustancia que se encuentra en alimentos como la carne y el pescado, en el agua potable y en la sal. Las cremas dentales, igualmente, contienen entre 500 y 1,000 partes por millón de este mineral. 

El flúor que se concentra en los dientes durante el desarrollo de los niños, aumenta la resistencia del esmalte, favorece la remineralización y tiene acción antibacteriana.

En los menores de 6 años no se recomienda el uso de pastas de dientes que lo contengan, pues en esta edad, al momento de cepillarse, tragan la crema y el agua en lugar de escupir. Al hacerlo, su consumo de flúor puede ser superior a 1,2 mg al día, lo que podría conducir a una fluorosis (manchas en los dientes).

La fluorosis es un defecto del esmalte que se caracteriza por cambios en la calidad y apariencia del mismo: manchas blancas u opacidades del esmalte en ciertas partes del diente.

A medida que la enfermedad avanza, las manchas cubren mayor superficie del mismo y aparecen unas de color marrón, acompañadas de porosidades en la superficie.

Esta porosidad es el resultado de la pérdida de minerales del esmalte dental. Debido a ello, éste se vuelve mucho más frágil y se puede dañar durante la masticación.

Los selladores

Resultan beneficiosos para los niños. Son una capa delgada de resina fluida que se aplica en fosetas y fisuras de dientes posteriores temporales y permanentes, formando una barrera protectora e impidiendo la entrada de bacterias.

El odontólogo pediatra es quien debe, por medio del examen clínico, aconsejar al paciente del uso de estos, puesto que es la mejor alternativa para evitar la caries.

 

Medidas preventivas

Para evitar la fluorosis hay que evitar la ingesta de flúor. En los niños, usa cremas dentales indicadas para su edad.

Incentivar el hábito del cepillado que inicia a temprana edad: antes de la erupción de los primeros dientes, se debe humedecer una gasa en agua tibia y limpiar las encías (esto se puede realizar una vez al día antes de que el bebé se duerma).

Cuando éstos empiecen a brotar, debe continuar la práctica anterior y adicionalmente, asear los que ya han salido con un pequeño cepillo de cerdas suaves, sin crema dental.

En los primeros años los padres deben cepillar a su hijo. Cuando esté grande, supervisar el cepillado.

Reducir el consumo de alimentos ricos en azúcar será de gran utilidad para la dentadura del niño.

Visitar  al Odontólogo pediatra cada 6 meses.

Además de esta supervisión, los padres deben estar pendientes de cualquier cambio en la dentadura de sus hijos.*

 
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