El dolor de perder a un ser querido

El dolor de perder a un ser querido

Nada es más doloroso que perder a un ser querido, el vacío que deja su ausencia no se llena con alguien más, es muy difícil que nuestra vida vuelva hacer la que era sin esa persona, pero entonces inicia un nuevo camino, la vida para ti continúa…hay que permitirse continuar.

“¿Pero cómo?, si no hago más que extrañarlo, acordándome de todo lo que hacíamos juntos, de lo que platicábamos, siento que no puedo respirar, no quiero levantarme de la cama, solo quiero dormir, solo quiero llorar y dormir, quisiera yo también dormirme para siempre”.

No siempre estar triste es sinónimo de fracaso, sino de humanidad. Es humano sentir pena y añoranza, e incluso es un sentimiento saludable siempre que no nos dejemos dominar por él.

Aunque estemos tristes, enfadados o ansiosos lo más importante es entender que la vida sigue. A pesar de que la muerte es una realidad y está presente a lo largo de nuestra vida, nadie nos prepara para lidiar con ella, pero hoy en día existen grupos dirigidos por un profesional para acompañarte y que puedas enfrentar el proceso de duelo.

 

Sí podemos aprender del duelo

 

Negación: Se basa en la negación de uno mismo, o del entorno, a aceptar lo que ha ocurrido. No es fácil aceptar que una persona querida ya no se encuentra presente, por lo que inevitablemente el ser humano recurre a negarse a sí mismo los hechos, negando así también el dolor.

Fase de Enfado, Indiferencia o Ira: esta segunda fase comprende el estado de descontento por no poder evitar lo ocurrido. Además, durante esta etapa es frecuente buscar razones causales y el sentimiento de culpabilidad se hace presente.

Fase de Negociación: en este periodo, las personas buscan negociar consigo mismas o con el entorno, entendiendo los pros y contras de la pérdida. A esto, se le suma el intento por buscar una solución a la pérdida a pesar de conocerse la imposibilidad de que suceda.

Fase de Dolor Emocional: se experimenta tristeza por la tragedia ocurrida, e incluso pueden llegar a sucederse episodios depresivos que deberían ceder con el tiempo. Lo más importante de este momento es encontrar un espacio para poder expresar y procesar las emociones, ya sea hablando con un ser querido e incluso escribiendo sobre la pérdida.

Fase de Aceptación:  
se asume la pérdida como algo inevitable. Esta última fase del duelo supone un cambio de visión de la situación sin la pérdida. Sobre esto último es fundamental diferenciar entre aceptar y olvidar.

 

·         A la hora de retomar la rutina después de haber pasado por un periodo de dolor, se aconseja fomentar un estilo de vida saludable, incluyendo ejercicio físico, contacto social de calidad y meditación. Estas pequeñas claves ayudan a que las emociones sean más suaves.

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